Lente Intraocular

 
La corrección de la miopía, de la hipermetropía y de la vista cansada con lente intraocular fija de última generación es la solución perfecta para muchos pacientes:
 
- Si se tiene una graduación demasiado alta que el Láser Excimer no podría eliminar completamente.
- Si hay problemas oculares como corneas finas  o con topografía irregular.
- Si el cristalino ha perdido transparencia y/o capacidad acomodativa.
 
En primer lugar realizaremos una minuciosa exploración oftalmológica valorando las necesidades de su caso particular e informándole de las diferentes alternativas terapéuticas. El cirujano evaluará sus características anatómicas y funcionales para elegir el tipo de lente intraocular más conveniente y le explicará las ventajas y los inconvenientes de la intervención.
 
El implante de lente intraocular es totalmente indoloro, dura menos de diez minutos y tiene una recuperación muy rápida, que permite reincorporarse rápidamente a las tareas habituales.
 
Al comenzar el implante de lente intraocular irrigaremos la superficie ocular con solución antiséptica y pondremos gotas de colirio anestésico para que no sienta ningún dolor.
 
La microincisión corneal se posicionará en el meridiano más curvo para reducir el astigmatismo corneal y a continuación se inyectará la lente intraocular, que se desplegará automáticamente quedando alojada en la posición anatómica adecuada.
 
La incisión corneal es tan pequeña que no necesita puntos, gracias a su arquitectura valvulada cierra sola por efecto de la presión intraocular.
 
Tras realizar el implante de lente intraocular abandonará el quirófano por su propio pie, con los ojos destapados. Durante las primeras horas su visión estará ligeramente borrosa y sentirá pequeñas molestias como escozor y sensación de cuerpo extraño.
 
Al día siguiente se encontrará mucho mejor, prácticamente sin molestias y con la visión mucho más clara. Podrá forzar la vista desde que note que va viendo mejor, no le perjudicará ver televisión, leer, conducir o usar el ordenador.
 
Durante los primeros días no deberá frotarse los ojos ni realizar fricciones bruscas que puedan afectar a la lente intraocular. Puede agacharse y moverse con normalidad desde el primer momento, pero evite los esfuerzos físicos intensos durante la primera semana.
 
La lente intraocular es invisible, pasa totalmente desapercibida, y con ella se alcanza una agudeza visual superior a la que se tenía antes de la operación con las gafas o lentillas.
 
La elevada profesionalidad de nuestros especialistas en oftalmología y su amplia experiencia en el manejo de dispositivos de tecnología avanzada son la mejor garantía de resultados plenamente satisfactorios.