Trastornos oculares

La miopía es un defecto refractivo muy común. Su principal manifestación es la visión borrosa para larga distancia, aunque en los casos de graduación elevada también se emborrona la visión para distancia intermedia. Esto se debe a que en el ojo miope los medios transparentes (la córnea y el cristalino) tienen una potencia convergente excesiva en relación a la longitud axial del globo ocular. En el ojo miope las imágenes de los objetos lejanos se forman antes de llegar a la retina, formándose una imagen retiniana desenfocada. El grado de afectación se mide en dioptrías, a mayor número de dioptrías mayor borrosidad.

En muchas ocasiones la miopía se presenta asociada a otros defectos de refracción como el astigmatismo; entonces  se denomina técnicamente astigmatismo miópico compuesto.

La visión de moscas volantes es uno de los trastornos oculares más frecuentemente asociados a la miopía; son unos puntitos o fibrillas flotantes que se mueven al mover los ojos y suelen apreciarse cuando hay mucha luz y un fondo claro. Se producen por alteraciones en la estructura fibrilar del humor vítreo, que dan lugar a la formación de grumos o condensaciones. Verdaderamente no tienen un significado patológico.

 
Podemos clasificar las miopías en dos grandes grupos:

- La miopía simple es la más frecuente. Suele estabilizarse alrededor de los 18 años de edad y puede acompañarse de cefaleas y trastornos oculares menores como irritación ocular y cansancio visual.

- La miopía magna se caracteriza por un número elevado de dioptrías, una mayor tendencia progresiva y trastornos oculares asociados de mayor envergadura, como las lesiones vitreoretinianas.

La miopía se corrige utilizando gafas graduadas y lentes de contacto. Las modernas técnicas de corrección visual por láser y los implantes de lentes intraoculares  para altas miopías, solucionan la miopía y los defectos refractivos asociados, permitiendo una visión natural de alta calidad, libre de gafas y lentillas.