Ojos llorosos

Las lágrimas purifican nuestros ojos, los lubrican y favorecen una buena visión. Ellas protegen nuestra vista. Pero en algunos casos el lagrimeo es excesivo y nos da la sensación de tener siempre ojos llorosos.

¿Por qué me lloran los ojos?

Las causas que pueden producir que nuestros ojos se muestren llorosos son muchas: desde una sinusitis, la gripe o una alergia ocasional hasta la fatiga ocular o una irritación en la córnea o el párpado. Cualquiera de estas afecciones podrá estimular a nuestro organismo para que origine una secreción abundante de lágrimas, incluso padecer el denominado «ojo seco», pues la escasez de lágrimas irrita nuestros ojos y acaba desencadenando el lagrimeo. Esta última patología suele producirse si nuestra lágrima es pobre en alguno de sus componentes, y utilizar un colirio recomendado por nuestro especialista es parte de la solución.

El uso del ordenador es en la actualidad una de las causas principales de la fatiga ocular. Permanecer frente a la pantalla sin apenas parpadear produce sequedad e irritación, lo que finalmente acaba convirtiéndose en un desagradable escozor que llega acompañado de lágrimas, provocando los ojos llorosos.

Actos tan habituales como reírnos o trocear una cebolla nos hacen llorar, aunque también algunas enfermedades. Pero no debemos inquietarnos, pues estas vienen acompañadas de otros síntomas. Si a tus ojos llorosos acompañan otros síntomas, sin duda visita a tu médico para que diagnostique correctamente.

Problemas de vista a medida que cumplimos años

A medida que cumplimos años hay determinadas partes de nuestro cuerpo que empiezan a resentirse y sobre las que tenemos que prestar más atención y cuidados. Los ojos son una de ellas.

La presbicia es una alteración de la vista asociada a la vejez aunque empieza a aparecer entre los 40 y los 45 años y podemos detectarla en el momento en el que empezamos a ver borrosos los objetos que tenemos cercanos. Se conoce también con el nombre de “vista cansada” y ahora ya se puede corregir con láser. En la misma intervención también se eliminan simultáneamente las dioptrías de miopía, hipermetropía y astigmatismo que pudieras tener. Es una intervención totalmente indolora y que tiene una recuperación muy rápida.
Las partículas flotantes ( moscas volantes o miodesopsias) son otro problema que aunque se puede dar a cualquier edad, es más habitual en personas de edad más avanzada. Pueden ser manchas o puntos que se mueven con el ojo, los veremos mejor si miramos sobre un folio o una pared blanca. Al detectarlas debemos acudir rápidamente al oftalmólogo para que nos haga un diagnostico personalizado.
Nuestro lagrimal es menos activo a medida que cumplimos años por lo que es más común tener problemas de ojos secos, en muchas ocasiones se soluciona con lágrimas artificial pero es recomendable acudir a un oftalmólogo para que nos asesore. Por el contrario, también se puede dar un exceso de lágrimas por una obstrucción del conducto lagrimal, en estos casos tenemos que tener especial cuidado porque se pueden producir infecciones.
Las cataratas son también habituales en edades avanzadas. Por suerte la cirugía láser para este problema de visión ha evolucionado mucho y contamos en España y en grandes ciudades como Madrid con clínicas oftalmológicas muy preparadas para este tipo de intervenciones rápidas e indoloras.
El glaucoma se caracteriza por el aumento de la presión dentro del ojo lo que provoca pérdida de visión y daños en el nervio óptico. La prevención es el mejor tratamiento pero ya hay avanzadas técnicas de cirugía láser para su tratamiento.

Aunque hay varias enfermedades oculares asociados al envejecimiento lo recomendable es mantener revisiones continuas en nuestros centro oftalmológicos de confianza que nos diagnostiquen y nos ayuden a prevenir problemas futuros.